En el corazón de las praderas, hemos perdido la noción del tiempo. Tal vez estemos en octubre, o ya en noviembre. De lo que estamos seguros, es que somos dos. Dos en esta amplia casa, difícil de calentar, pero reconfortante.

Son las 4:32, ya no son horas para acostarse. El sol no va a tardar en salir. Recuerdo esta velada loca que ha continuado ya bien avanzada la noche. Víctima de estos vértigos de dulzura, espero este sol saliente y sus rayos que recorrerán mi piel. Entonces la veo con un short y sujetador deportivo de suave algodón, calentada por una espesa chaqueta de punto. Descalza, baja la escalera. La taza de café humea, un trago y el día puede empezar.

Asistimos a este espectáculo único. Ninguna salida del sol se parece.

Me dejo llevar por el ritmo de mis movimientos, con un jersey de lana con amplias trenzas ocre colocado rápidamente encima de mi sudadera gris que llevo siempre. Vivo, soy este hombre que se lanza y disfruta de la vida por completo. Persigo estos rayos, no me quiero perder ninguno. Frente a mí, corre, vuela y viste con la suavidad y calidez de su vestido de terciopelo verde como las hierbas que pisa, sujetando en la mano descuidadamente una larga chaqueta en denim. Le doy vueltas al compás de mis pasos, de mis saltos. El viento nos arremolina. Nos sentimos ligeros.

Perderse por estas extensiones infinitas, la hierba mojada por el rocío de la mañana, el cielo que se enturbia… Un sentimiento de libertad nos invade, sepultado por miles de capas de ropa. Nuestro jersey de cuello alto azul cielo o lila, y un impermeable beige por encima de los hombros contribuyen a dar esta sensación de evasión y de conexión con la tierra. Soñamos con estas 24 horas que van a transcurrir y estamos deseando vivir las próximas.

He cerrado los ojos un instante, ya ha pasado la medianoche, ya no doy la hora exacta, no vale la pena. Aquí estoy, tumbado en mi meridiana roja ceniza, llevo solo un abrigo de cuadros de puro estilo inglés, directamente encima de la piel con cinturón.

Las piernas cruzadas encima del sofá, mi mano se pierde por las líneas de mi pantalón de pana oscuro como las cenizas esparcidas en la chimenea. Me dejo embriagar por la melodía de las risas que me rodean.

Somos esta mujer y este hombre a los que el futuro les pertenece.

Siguen siendo las 4:32, siguen no siendo horas para acostarse, sale el sol, por fin.
Crédito de la fotografía :
Photo Julia Champeau (Artlist)
Models Julita Formella (Viva)
Csepi Szllagyl (Viva)
Lols Schalkwljk (Elite)
Max Barzak (Elite)
Movie director Thomas Lachambre
Make-up artist Satloko (Artlist)
Hair stylist Olivier de Vriendt (Artlist)
Stylist Alexandra Elbim (C’est La Vie)
Production La Multinationale